Descubrir las causas del desarrollo del TDAH ha planteado muchos problemas a los científicos desde el principio. Todavía no es posible decir con certeza cuál es la causa de este tipo de trastorno. Esto se debe en parte a la complejidad de la cuestión. El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) sigue siendo un trastorno misterioso. A lo largo de las investigaciones realizadas sobre el TDAH, se han planteado muchas hipótesis diferentes sobre sus causas.
Causas del TDAH
Durante muchos años, la opinión predominante era que el desarrollo del TDAH se debía a las relaciones perturbadas dentro de la familia del niño. Las causas se atribuían a errores de los padres. Ahora se sabe que este enfoque del problema es erróneo. Es cierto que las relaciones familiares perturbadas, las situaciones familiares difíciles, la impulsividad de los padres y la falta de un sistema normativo adecuado pueden exacerbar los síntomas, pero no son la causa directa. La segunda hipótesis para el desarrollo del TDAH hacía del daño en el tejido cerebral del niño la causa principal y directa de esta condición. Sin embargo, gracias a los avances en el diagnóstico médico, ha quedado claro que ésta no es la razón más común de los síntomas característicos del síndrome hipercinético. Entonces, ¿cuál es la causa del desarrollo del TDAH? Varios estudios han llegado a la conclusión de que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad está inscrito en el ADN de una persona, es decir, que hay factores genéticos que subyacen a la afección. Esto significa que el TDAH puede transmitirse de generación en generación. Si se detecta la afección en al menos uno de los padres de un niño, aumenta la probabilidad de que se produzca el mismo trastorno en el pequeño. La heredabilidad del TDAH alcanza aproximadamente el 50%. Además, si a un niño se le diagnostica TDAH, los hermanos tienen más probabilidades de padecer el trastorno (en aproximadamente el 35% de los casos). Por esta razón, se dice que el TDAH tiene una ocurrencia familiar. Ya se sabe que la causa del trastorno descrito reside en el material genético humano. Sin embargo, no ha sido posible aislar el gen único responsable de esta condición. Por lo tanto, se dice que el TDAH es un trastorno hereditario multigenético. Esto significa que no uno, sino varios genes diferentes tienen que actuar conjuntamente para que se produzca el trastorno. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad se considera, por tanto, a la luz de la investigación moderna, un conjunto de rasgos determinados genéticamente. Los estudios familiares han demostrado que el riesgo de padecer TDAH es significativamente (hasta siete veces) mayor en las familias en las que alguien ya padece el trastorno. Asimismo, los estudios sobre gemelos monocigóticos y dicigóticos han confirmado la hipótesis de un determinante genético de la hiperactividad.
Síntomas del TDAH
¿Cuál es la relación entre la aparición de una configuración genética concreta y el desarrollo de los síntomas específicos del TDAH? Se ha descubierto que los factores genéticos “específicos” del TDAH en las personas que padecen el trastorno hacen que tengan un desarrollo retrasado del sistema nervioso en comparación con las personas sanas. Hablando en términos más figurados, en los niños con TDAH ciertas áreas del cerebro funcionan con menos eficacia que en sus compañeros. Esto incluye zonas como el córtex prefrontal, las estructuras subcorticales, el gran espiráculo y el cerebelo. En los años 50 y 60, las causas del TDAH se vincularon a microdaños en el sistema nervioso central (SNC) causados por factores patológicos durante el periodo perinatal. Sin embargo, resultó que el microdaño del SNC se produce en realidad en un pequeño grupo de niños con TDAH, aunque también se reconoce en niños sanos. El origen de los cambios en el procesamiento de la información y la respuesta es la diferente estructura y funcionamiento de ciertas estructuras cerebrales en los individuos con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Esta diferencia en la maduración del cerebro se debe a cambios en el material genético. La función del lóbulo frontal está alterada en los niños con TDAH. Esta zona es responsable de las emociones, la planificación, el juicio, la anticipación de las consecuencias y la memoria. En este punto, es posible darse cuenta hasta cierto punto de lo que ocurre cuando esta parte del cerebro no funciona correctamente. Esta condición puede manifestarse en forma de un trastorno de las emociones del niño, es decir, agresividad, ira incontrolable, por ejemplo, o estar distraído y olvidar cosas. Otra parte del cerebro, cuya disfunción es sin duda importante en el desarrollo de los síntomas del TDAH, son los llamados núcleos basales. Esta parte del cerebro es responsable del control motor, las emociones, el aprendizaje y los procesos cognitivos (por ejemplo, el habla, la memoria, la atención y el pensamiento). En este caso, la disfunción se observará como una incapacidad para concentrarse, problemas de aprendizaje, una falta de coordinación motora que a veces se produce. El funcionamiento de las áreas responsables de la asociación de las sensaciones visuales y auditivas también puede verse alterado. La causa de estas anomalías es un debilitamiento de ciertas sustancias del cerebro que se encargan de transmitir la información entre las distintas partes del cerebro. Se trata de los llamados neurotransmisores dopamina, noradrenalina y (menos importante en este caso) serotonina.
- Dopamina: es responsable de los procesos emocionales, de las funciones mentales superiores (por ejemplo, la memoria, el habla) y, en menor medida, de los procesos motores. También se le llama la “hormona de la felicidad” porque su aparición en las zonas pertinentes del cerebro induce un estado de euforia.
- Norepinefrina: es una hormona segregada en las glándulas suprarrenales durante las situaciones de estrés. Provoca una aceleración de los latidos del corazón y un aumento de la tensión muscular. En el cerebro, interviene, entre otras cosas, en los procesos de termorregulación. Su deficiencia puede provocar una subestimación del peligro y una agitación constante del cuerpo. También se le llama la “hormona de la agresividad”.
- Serotonina: es esencial para los patrones normales de sueño. Sus niveles también afectan al comportamiento impulsivo, al apetito y a las necesidades sexuales. Se observan niveles demasiado bajos de serotonina en las personas agresivas.
Basándose en las investigaciones, se ha llegado a la conclusión de que los niveles de estas sustancias están reducidos en las personas con TDAH, lo que da lugar a un flujo anormal de información entre las diferentes estructuras cerebrales.
Factores que contribuyen a los síntomas del TDAH
Antes de que se considerara que el punto de partida para el desarrollo del TDAH eran los defectos genéticos, se intentó encontrar las causas en otros factores. Ahora se sabe que este enfoque no era del todo erróneo. De hecho, se ha demostrado que los factores que ya no se consideran la causa principal del TDAH pueden contribuir significativamente a los síntomas del síndrome o agravarlos. Un papel importante en este proceso se atribuye a las condiciones del entorno inmediato del niño. La atención se centra en las relaciones entre los distintos miembros de la familia. Los desacuerdos frecuentes, las discusiones, los gritos y las reacciones violentas pueden exacerbar en gran medida los síntomas en un niño afectado por el TDAH. El entorno en el que se cría el niño también es muy importante. Si la situación familiar es difícil, el niño se desarrolla en un ambiente de falta de normas y reglas y, como consecuencia, cabe esperar que los síntomas sean más pronunciados y, por tanto, más problemáticos para el niño y quienes le rodean. También se destaca el papel de los factores ambientales en el desarrollo y la gravedad de los síntomas del TDAH. Es importante tener en cuenta lo que puede haber afectado al niño durante el periodo fetal y al nacer. Las complicaciones durante el embarazo, el consumo de alcohol por parte de la madre, la exposición a sustancias tóxicas en los alimentos y la exposición del niño a la nicotina durante su vida fetal pueden estar relacionados con una mayor susceptibilidad a la aparición de la trastorno. La hiperactividad psicomotriz es uno de los síntomas del Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), que está causado por el consumo de alcohol de la madre durante el embarazo. También se destaca el papel de la hipoxia perinatal. El micro-daño resultante en el cerebro del niño puede causar síntomas característicos de los trastornos de comportamiento. Sin embargo, esto se aplica a un pequeño grupo de pacientes jóvenes. Los factores psicosociales son ciertamente importantes en la exacerbación de los síntomas del TDAH, por ejemplo, los cambios frecuentes de residencia y los problemas en la escuela, que dificultan el funcionamiento del niño con TDAH en un grupo de iguales. Se crea un “círculo vicioso”: el niño con TDAH se encuentra con la no aceptación de sus compañeros, lo que exacerba los síntomas y, en última instancia, conduce a un rechazo aún más pronunciado del niño por parte del entorno en el que vive. Es importante prestar atención a la situación escolar del niño con TDAH, ya que una preparación adecuada de quienes interactúan con el alumno a diario puede minimizar sus dificultades relacionadas con el funcionamiento en sociedad. Además, entre las causas de la exacerbación de los síntomas, se tienen en cuenta las condiciones que en los niños sanos no suelen causar alteraciones de la conducta, pero que en los que tienen TDAH pueden provocar desequilibrios. Factores como el asma, la dieta y la alergia han recibido atención. Sin embargo, es importante recordar que estos factores no causan el TDAH, sino que sólo pueden exacerbar los síntomas de la trastorno.
El TDAH y los pesticidas
Las causas del TDAH no se conocen del todo. Se sabe que los genes desempeñan un papel en la afección, así como el alcohol, la nicotina y la exposición al plomo. Estudios recientes muestran que los pesticidas, presentes en ciertas frutas y verduras, pueden aumentar el riesgo de desarrollar TDAH. Los plaguicidas, concretamente los organofosforados, se encuentran en las concentraciones más altas en las bayas y el apio, por supuesto, sólo en los cultivados a gran escala y con plaguicidas. En el estudio participaron 1 100 niños de entre 8 y 15 años. La exposición a largo plazo a grandes cantidades de pesticidas aumentó su riesgo de desarrollar TDAH. Los niveles de plaguicidas en el organismo se midieron en un análisis de orina. Sin embargo, no se encontró que la exposición a los pesticidas por sí sola fuera una causa del TDAH. Según los investigadores que realizaron el estudio, los pesticidas pueden bloquear una enzima llamada acetilcolinesterasa, que actúa en el sistema nervioso, y altera los neurotransmisores del cerebro. Sin embargo, se necesitan más investigaciones científicas para tener certeza sobre los pesticidas y su papel en la causa de los síntomas del TDAH.
Fuente
- https://portal.abczdrowie.pl/przyczyny-adhd

