El TDAH es el nombre general de los trastornos del comportamiento, que son el motivo más común por el que los niños visitan a un psicólogo o psiquiatra. Estos trastornos no deben subestimarse porque, a medida que avanzan con la edad del niño, pueden inhibir su desarrollo normal. Son muchos los factores que contribuyen al diagnóstico del TDAH.
¿Qué es el TDAH?
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se manifiesta bastante pronto, normalmente a los 5 años. El niño no es persistente en sus actividades y se aburre rápidamente con una nueva actividad o juguete. Se pone a hacer varias actividades a la vez y no termina ninguna. El TDAH se da en el 4-8% de los niños en edad escolar temprana (6-9 años), con más frecuencia en los niños que en las niñas. La prevalencia del trastorno disminuye con la edad, con un 50% menos de prevalencia en los grupos de edad sucesivos de 5 años. Sin embargo, algunos rasgos del síndrome persisten incluso en la edad adulta (60%). Hasta hace algún tiempo, existía la percepción de que el TDAH era más frecuente en los niños, pero cada vez hay más información que indica que las niñas tienen la misma probabilidad de padecer el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. A diferencia de los niños, en los que tienden a predominar los síntomas de hiperactividad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad es más frecuente en las niñas y, por lo tanto, puede no ser diagnosticado en absoluto o serlo erróneamente.
Causas del TDAH
Varios factores contribuyen a la aparición del trastorno por déficit de atención e hiperactividad:
- predisposición genética (gen que codifica el receptor D4 y D5);
- baja actividad dopaminérgica en las estructuras mesolímbicas y corticales;
- traumatismos durante el embarazo;
- bajo peso al nacer;
- hipoxia en el niño durante el parto;
- deterioro de los procesos inhibitorios neuronales;
- intoxicación por metales pesados;
- daños en el sistema nervioso central;
- tabaquismo de las mujeres embarazadas;
- lesiones en la cabeza;
- negligencia (por ejemplo, no ayudar a un niño a aprender)
- una dieta poco saludable que contenga demasiados conservantes, carbohidratos simples o colorantes artificiales
- el uso de sustancias psicoactivas durante el embarazo;
- Síndrome FAS – se da en mujeres embarazadas que abusan del alcohol.
¿Cuáles son los síntomas del TDAH?
Los síntomas se refieren principalmente a:
- trastornos de la atención y la concentración – hay una dificultad para centrar la atención y escuchar a los demás, falta de atención a los detalles, despistes constantes, olvidos, falta de buena organización; el niño comete errores por su distracción; no puede concentrar su atención en tareas que no le interesan. Además, tiene problemas con las actividades planificadas, por ejemplo, las tareas domésticas: las deja para el último momento; a menudo pierde objetos y juguetes y no es capaz de recordar dónde ha dejado un determinado objeto. Además, el niño evita realizar actividades que requieren mucho compromiso y una concentración prolongada; parece no escuchar lo que se le dice;
- impulsividad – el niño se arriesga a menudo, es impaciente, molesta a los demás, intenta llamar su atención todo el tiempo; responde a las preguntas antes de que alguien termine de hacerlas; expresa sus emociones y pensamientos sin pensar, sin tener en cuenta si es o no “apropiado” hacerlo; no puede esperar pacientemente su turno en los juegos de grupo;
- hipermovilidad: el niño está en constante movimiento, a menudo sin ningún propósito; cuando tiene que permanecer en un lugar durante un tiempo, empieza a moverse inquieto, juega, se desentiende de la actividad; no puede dejar de hablar; a menudo tiene dificultades para continuar una tarea que ha empezado y la abandona; es incapaz de adaptar su comportamiento a la situación (a menudo es inapropiado); es incapaz de estar tranquilo cuando juega y le resulta difícil descansar en paz y en silencio.
Los síntomas anteriores del TDAH se presentan con diferente gravedad en cada niño.
¿Dónde buscar ayuda?
Si observa síntomas en su hijo que le hacen sospechar de un TDAH, consulte a un psicólogo o psiquiatra infantil. La detección precoz del trastorno de conducta y su tratamiento evita que las dificultades de adaptación del niño se agraven en el entorno escolar y familiar.
Diagnóstico del TDAH
Para un diagnóstico correcto, es necesaria la colaboración de varios especialistas: un psicólogo, un psiquiatra, un pediatra y, en ocasiones, un neurólogo pediátrico. Es muy importante realizar una entrevista exhaustiva con los padres del niño, durante la cual el especialista obtiene información sobre el funcionamiento del niño tanto en casa como en la escuela y entre sus compañeros. A veces, con este fin, es necesario proporcionar a la consulta del médico una opinión escrita del profesor del colegio, del maestro o del educador que tenga contacto diario con el paciente. A veces, con el consentimiento de los padres, el médico se pone en contacto con estas personas personalmente. Además, se pide a los padres y a los profesores que rellenen cuestionarios especiales sobre el niño. Durante el proceso de diagnóstico, el psicólogo realiza pruebas especiales para evaluar la capacidad intelectual del niño para recordar, concentrarse y asociar. También se evalúan las habilidades motoras y la coordinación. Es necesario descartar otras condiciones médicas y problemas mentales que puedan producir síntomas similares a los del TDAH. Así, un psicólogo o psiquiatra debe diferenciar entre el TDAH y las siguientes afecciones:
- trastornos de ansiedad,
- problemas de adaptación (situaciones nuevas),
- trastornos del comportamiento,
- retraso mental,
- trastorno afectivo bipolar,
- neurosis obsesivo-compulsiva,
- dificultades para dominar las habilidades escolares.
Según los investigadores, se observa que casi el 70% de los niños que padecen TDAH tienen al menos una afección mental adicional. Esto suele incluir la dislexia, los trastornos de conducta y los trastornos de ansiedad. Además, es importante asegurarse de que los síntomas presentes no están relacionados con trastornos neurológicos o somáticos. Entre ellos se encuentran: los efectos secundarios de ciertos medicamentos, las deficiencias visuales, las deficiencias auditivas, la epilepsia, la intoxicación por plomo, los trastornos de la tiroides y el consumo de sustancias psicoactivas como las drogas de diseño.
Tratamiento del TDAH
El régimen de tratamiento del TDAH se desarrolla de forma individual para cada niño. Tiene en cuenta su edad, su estado de salud general, la profundidad y el tipo de síntomas presentes y la susceptibilidad del joven paciente a procedimientos terapéuticos específicos. El programa de tratamiento puede consistir en:
- psicoterapia,
- terapia de grupo para el niño,
- clases psicoeducativas para los padres,
- terapia familiar,
- tratamiento farmacológico.
El tratamiento farmacológico utiliza principalmente el metilfenidato, que es un fármaco psicoestimulante. Se encarga de inhibir la liberación de dopamina en la sinapsis y la recaptación de dopamina desde la brecha sináptica. Este agente tiene un efecto calmante en el niño, a la vez que mejora la concentración. Es importante destacar que está reembolsado en Polonia. A pesar de sus aspectos positivos, puede tener efectos secundarios: falta de apetito, trastornos del sueño y retraso en el crecimiento. Puede crear adicción. Otro preparado es el clorhidrato de atomoxetina. Los antagonistas de los receptores adrenérgicos alfa2, que conducen a una reducción de la liberación de norepinefrina, y algunos ciertos antidepresivos (ISRS, TLPD) también muestran buenos efectos. En los niños que muestran un comportamiento agresivo, se administra haloperidol. Además del tratamiento farmacológico, son importantes la psicoterapia y el trabajo sistemático sobre el niño que padece TDAH. Su horario diario debe tener un orden propio, el niño debe recibir tareas cortas para realizar.
Métodos terapéuticos complementarios:
- terapia familiar (especialmente cuando hay conflictos en la familia),
- entrenamiento para el control de la agresividad y la ira (recomendado para los niños que muestran agresividad hacia los demás),
- psicoterapia individual para el niño (por ejemplo, en casos de baja autoestima, trastornos emocionales),
- entrenamiento para ayudar a dominar las habilidades escolares y mejorar la coordinación motora y los trastornos de concentración (por ejemplo, la integración sensorial).
También apoya la terapia del TDAH el uso de la colcha de carga a diario, que ayuda a calmar los nervios y da una mayor sensación de seguridad. Nota: En Estados Unidos, a los niños con TDAH se les recetan derivados de la anfetamina, pero éstos no se utilizan en Polonia porque tienen un fuerte efecto adictivo. Hay estudios que afirman que el TDAH se resuelve en más del 70% de los casos en la adolescencia. Sin embargo, no se sabe por qué ocurre esto.
TDAH y pronóstico
Si no se trata, el trastorno puede provocar complicaciones sanitarias y emocionales. Si se le deja a su aire, el niño tiene dificultades en la escuela, rinde muy por debajo de su potencial, se le considera un niño no escolarizado y, por tanto, suele ser rechazado por sus compañeros. Esto da lugar a una baja autoestima y a problemas emocionales que se acumulan gradualmente. Esto es especialmente evidente en los adolescentes, que pueden entrar en conflicto con la ley durante la adolescencia y actuar deliberadamente en su propio detrimento. Los adultos con TDAH no tratado son mucho más propensos a experimentar problemas en su vida profesional y personal. En el 70% de los casos, los síntomas del TDAH persisten en la adolescencia y hasta en un 10% en la edad adulta.
Complicaciones sanitarias del TDAH:
- intentos de suicidio,
- adicción al tabaco,
- adicción al alcohol y a las drogas,
- lesiones (por accidentes, peleas),
- trastornos de ansiedad,
- trastornos depresivos,
- comer en exceso que conduce a la obesidad,
- problemas de sueño.
Fuentes
- https://www.medonet.pl/choroby-od-a-do-z/choroby-wieku-rozwojowego,adhd—objawy–leczenie–przyczyny-i-diagnostyka–test–u-dzieci,artykul,1587459.html

